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viernes, 29 de abril de 2016

EL LIBRO DE LA SELVA

Otra de las numerosas adaptaciones a imagen real que está realizando la Disney de sus clásicos animados. No es que yo sea un fiel seguidor de esta tendencia pero me consta que no todas siguen la misma política. En algunas tratan de hacer una traslación más literal, aunque con variaciones, y en otras son historias complementarias a la primigenia.

Ésta tiene la intención de mantener el espíritu original respetando ciertos detalles de estética, ambientación o música, pero nos muestra una visión distinta de lo que ya se conoce, atesorando la virtud, por tanto, de contentar a los amantes de la primera y de ofrecer cosas nuevas.

Los efectos visuales, esenciales en esta obra, están bien pero distan mucho de ser perfectos. No obstante, nos permite disfrutar de ese fascinante mundo animal y de su desbordante naturaleza selvática.

En cuanto a las interpretaciones, perdemos las voces de Bill Murray, Ben Kingsley o Scarlett Johanson en la versión doblada y el trabajo del chico protagonista, Neel Sethi, resulta bastante inexpresivo, aunque tiene que ser complicado transmitir cuando tienes que interactuar ante compañeros que no se ven y en un contexto inexistente.

En otro orden de cosas, me parece un lujo que John Debney nos permita volver a escuchar el opening musical que ya compusiera George Bruns en la versión del 67, así como algunas adaptaciones de las canciones de los míticos hermanos Sherman y el famoso “The Bare Necessities” de Terry Gilkyson.

Una película familiar, especialmente adecuada para que los más pequeños aprecien el amor por la fauna y el entorno natural.

23/04/2016

viernes, 26 de febrero de 2016

EL RENACIDO

Atípico western que parece concebido para que uno de los directores de moda, el mexicano Alejandro González Iñárritu, encumbre a la gloria de los Óscar a Leonardo DiCaprio, que tan injustamente ha sido tratado en estos premios y con los que da la sensación que el actor vive algo obsesionado.

Tal vez no sea su mejor trabajo, pero seguramente sí el más duro. Ha tenido que pasar las de Caín en el rodaje, según el momento se le ve corriendo en condiciones extremas, mojado, arrastrándose, siendo golpeado, enterrado, pasando frío, teniendo que expresar sin poder hablar, etc. En definitiva, todo aquello que tanto gusta a la Academia de Hollywood premiar. No obstante, aunque no le concedieran la codiciada estatuilla, considero que DiCaprio ya pertenece a un selecto grupo de actores míticos como Brando, Newman, de Niro o Pacino, por citar algunos, e injusticias históricas existen muchas en estos galardones.

Por lo demás, destacar la original mirada del director y su personal forma de rodar. Aunque no me gusta demasiado su estilo, está muy bien hecha y sorprenden sus escenas tan increíblemente realistas. Iñárritu, al igual que en su anterior trabajo, “Birdman”, parece querer que el espectador sea cómplice de la narración y, aun incomodándolo en ocasiones con sus tomas, lo hace consciente de la cámara en muchos momentos, como se confirma en el plano final.

Las habituales cálidas y áridas llanuras típicas del western, son sustituidas aquí por paisajes montañosos muy arbolados, con nieve y condiciones atmosféricas adversas. Iñárritu lo explota fotografiando imágenes de gran belleza en las que se recrea y utilizando el entorno como un personaje más que integra dentro de la historia.

Resumiendo, una interesante obra que cuenta con uno de los trabajos actorales del año que merece la pena no perderse.

15/02/2016

martes, 22 de diciembre de 2015

STAR WARS EPISODIO VII: EL DESPERTAR DE LA FUERZA

El ansiosamente esperado episodio VII de Star Wars, que visto a un día de su estreno uno tiene la sensación de que ya va tarde por la cantidad de información y opinión que ha generado incluso antes de que pudiéramos acudir al cine la mayoría de la gente de a pie, me atrevería a decir que no solo ha cumplido mis esperanzadas expectativas sino que incluso las ha superado, colocándose como mi preferida de la saga.

Contiene todo aquello que un seguidor de la antigua trilogía (episodios IV, V y VI) desearía ver, con momentos que erizan la piel y en donde los espectadores que abarrotan la sala exclaman con admiración y aplauden.

El trabajo de J. J. Abrams ha sido espectacular, ha sabido combinar con maestría la tradición más añorada con la modernidad, aprovechando al máximo las últimas tecnologías. La mano de Disney y su poderío, ha contribuido significativamente para dar forma a este colosal proyecto. En cierto modo, ha dado una lección de cómo hacer las cosas, superando a Lucas de tal forma que la trilogía dirigida íntegramente por éste se queda un poco en mantillas (el abuso de los cromas y los personajes creados por ordenador era excesivo).

La influencia de Steven Spielberg sobre este más que experimentado cineasta es notoria, como ya demostró en “Súper 8”, combinando la acción y la fantasía con divertidos momentos de comedia que dotan de ritmo y frescura a la narración.

El guion, del propio Abrams, Michael Ardnt y el mítico Lawrence Kasdam, no se distingue por su originalidad (tiene muchas referencias a la primera película), pero se ha llevado a cabo de tal manera, que para mí es lo de menos.

Técnicamente es perfecta y la fotografía maravillosa, el detalle de la luz de los sables láser sobre el rostro de los personajes es memorable. Las localizaciones están muy bien elegidas, con escenas de una belleza y un lirismo único. Pero yo destacaría fundamentalmente la sensación de realidad tan brutal que tiene todo, desde los decorados, escenarios, naves, vuelos, impacto de los disparos, efectos… La plasticidad de las maniobras con las que surca el cielo el Halcón Milenario es imponente, te deja pegado a la butaca y con la boca abierta.

El diseño vuelve a ser genial, muchos de los elementos ya conocidos, como los uniformes de los soldados de asalto, presentan una estética más moderna, algo retocada. Me convence menos el aspecto de Kylo Ren, con una máscara no muy justificable y apariencia casi de samurái, pero superar a Darth Vader o incluso a Darth Maul era complicado. La novedosa espada cruciforme que porta, sin embargo, me parece un gran tino.

Pero donde los creadores han puesto la guinda ha sido con el nuevo androide BB-8, adorable y carismático, con una morfología mucho más coherente que el legendario R2D2 para desplazarse por diferentes tipos de terreno. Que éste pudiera deambular por el desierto y el bosque con sus ruedines, para mí no era demasiado lógico.

En todo este maremágnum y despliegue de medios, el componente humano ha sido determinante y sus iconográficos protagonistas un acierto. Destacan la ya sabida reaparición de Han Solo, absolutamente estelar, y los jóvenes Finn (John Boyega) y sobre todo Rey (Daisy Ridley) que con su fuerza y personalidad enamora en cada secuencia. (Espero que el peso de sus personajes no trunque sus carreras profesionales).

A diferencia de los episodios I, II y III, que presentan jedis impasibles, casi inhumanos (aunque tiene cierta lógica), aquí los héroes son intrépidos y valientes pero se muestran de carne y hueso, ríen, lloran, sudan, se cansan, son heridos, vulnerables, al igual que por fin los malos también aciertan cuando atacan. Por poner alguna pega, solo el personaje del líder supremo del lado oscuro, Snoke, se nota demasiado artificial.

Una de las facetas que más expectación ha creado y cuyo secreto se ha mantenido prácticamente hasta el día del estreno, ha sido la banda sonora de John Williams, que hace un trabajo soberbio con el mérito extra de tener ya 83 años. La música es trepidante, no parece propia de un octogenario, y encaja como un guante en la película, pero el estar en un segundo plano al servicio de la imagen y en cierto modo pasar desapercibida, que es un aspecto positivo en general en la música de cine, no es lo que se espera del todo del maestro en un proyecto como este, que es su sello como creador. Yo al menos echo en falta un tema musical nuevo potente e identificable que fuera buque insignia de la nueva trilogía, cosa que sí hizo en el episodio I con “Duel of the Fates”.

En conclusión, una película imprescindible que supera a las demás de la saga, con varios momentos memorables e impactantes y que sembrará otra nueva generación de seguidores de esta obra de arte y fenómeno de la cultura popular de los últimos 40 años y que a mí me emocionó más que cuando era niño.

19/12/2015

jueves, 17 de diciembre de 2015

EL PUENTE DE LOS ESPÍAS

Este último trabajo de Spielberg, ha recabado excelentes críticas ya desde los primeros días de su estreno. Como buen cronista de la historia estadounidense, una vez más nos vuelve a acercar un hecho real para hacer justicia a los héroes anónimos en tiempos y circunstancias difíciles.

Efectivamente el film cuenta con una muy buena factura cinematográfica, perfecta técnicamente, pero echo de menos ese “toque” Spielberg, en el cual solía introducir con una maestría única, momentos de humor aún en las situaciones más dramáticas y que añadía un ritmo especial. También me dio la sensación de que le falta algo de pulsión y tensión, que sí contaba, por ejemplo, otra de ambiente algo parecido, la magnífica “Munich”.

Tom Hanks, absoluta figura protagonista (y que se va encaminando cada vez más a ser para Spielberg lo que Johnny Depp es para Tim Burton), está bien como siempre, pero la flema de su personaje, por no decir el cuajo, rezuma exceso de confianza y previsibilidad, restando, como digo, la tensión que necesita la película.

La música de John Williams, siempre presente con este director y sin la que no se entendería su filmografía de la misma manera, se echa en falta. Thomas Newman no lo hace mal, predomina su discreción y es fiel a su estilo, aunque se acerca en los momentos más patrióticos (tal vez de manera intencionada o dirigida) con esos solos de trompeta, al más representativo de los autores estadounidenses de los últimos 40 años.

En cualquier caso, siempre es un placer revisitar a este gran director, que seguirá siendo mi cineasta favorito.

10/12/2015

domingo, 16 de agosto de 2015

EL NADADOR

Para una de estas tardes estivales de playeo o piscina en la que la soporífera y tórrida sobremesa, con su ya típica extensa digestión, se hace más llevadera visionando una refrescante película al amparo del aire acondicionado, os recomiendo este extraordinario filme, que viene que ni pintado.

Desde luego que no se encuentra en las listas de las 100 mejores películas de la historia del cine, pero debo decir que ha sido todo un descubrimiento para mí.

Dirigida por Frank Perry en 1968 y protagonizada por un maduro Burt Lancaster, cuenta con un aparentemente sencillo y lineal guion que parte de una premisa que podríamos calificar como infantil (atravesar a nado las diferentes piscinas que existen de camino a su casa), pero que poco a poco descubrimos que se convierte en algo más, prácticamente en una metáfora de la vida.

Todos los pequeños detalles tienen su sentido y funcionan casi como lo hacen los diferentes personajes que aparecen en la obra maestra literaria de Antoine de Saint-Exupéry, “El Principito”.

Su simplicidad, su teatral puesta en escena, la romántica y a la vez dramática música de Marvin Hamlisch con la que debutó en el cine, su preciosa fotografía y las fabulosas interpretaciones de sus protagonistas, te atrapan y te sumergen rápidamente en una historia que no sabes a dónde te va a llevar pero que te cautiva.

El trabajo de Lancaster es realmente memorable, con un papel hecho a su medida, está soberbio.

En definitiva, una de esas injustamente poco conocidas obras maestras que nos esconde el cine clásico.

16/08/2015

jueves, 7 de mayo de 2015

EL MAESTRO DEL AGUA

Primera película dirigida y protagonizada por una de las grandes estrellas masculinas del panorama hollywoodiense actual, Russell Crowe.

Ambientada tras la primera guerra mundial, tiene como telón de fondo la batalla de Gallipoli, que nos remite al filme homónimo dirigido por Peter Weir y protagonizado por Mel Gibson en 1981.

Está en la línea de una gran producción y se aleja de lo que tenemos en mente como una película de autor. Presenta a un héroe mundano, padre de familia, con físico de gladiador retirado y vestimenta de Indiana Jones, que es capaz de repartir estopa si es necesario. Cuenta con numerosos tópicos pero invita a una reflexión que no por habitual deja de ser necesaria, en cuanto a la sinrazón de las guerras.

El título hace referencia a la profesión de su protagonista, pero solo al principio de la cinta muestra su oficio, después tampoco tiene mucha relación con el desarrollo de la historia, a no ser que se vea como una metáfora de su búsqueda y su intuición casi mágica, con visiones incluidas, para rastrear la pista de sus hijos perdidos.

Por lo demás, pocas cosas que destacar, una bonita fotografía y unos escenarios que ponen en valor las maravillas de un precioso país como Turquía. Da la sensación de que ha sido patrocinada por el Ministerio de Cultura y Turismo del país.

Aunque al menos me gustó la explicación de uno de los grandes enigmas de la trama, no parece que el salto a la dirección de Crowe haya sido para aportar algo nuevo al panorama cinematográfico.

07/05/2015

jueves, 23 de abril de 2015

EL CATOLICISMO EXPLICADO A LAS OVEJAS

Hacía tiempo que tenía ganas de hablar de este libro, pero lo he ido aplazando por falta de tiempo. Así que, provechando el día del susodicho, voy a comentarlo.

Publicado en 2009, es obra del autor jienense, de Arjona para más señas, Juan Eslava Galán o mejor dicho, Don Juan Eslava Galán por su extensa producción y extraordinaria calidad literaria. No obstante, es Premio Planeta por “En busca del unicornio” (1987) y recientemente Premio Primavera de Novela por “Misterioso asesinato en casa de Cervantes”, publicado este mismo año.
Y es que este es uno de esos pocos libros que son capaces de cambiarte la vida, o al menos no dejarte indiferente y llevarte a una profunda reflexión sobre uno de los temas más arraigados en cualquier sociedad, la religión. Si eres de una convicción escéptica, no harás más que ver reconocida en la lectura muchos de tus pensamientos al respecto. Si estás dudoso o tienes crisis de fe, te inclinarás definitivamente y si eres un sólido creyente, posiblemente no seas capaz de avanzar entre sus irreverentes páginas o ni tan siquiera te atrevas a abrirlo.

Como su propio nombre indica, se centra en el catolicismo y el sentimiento patrio está muy presente, pero podría ser extensivo a cualquier otra creencia y latitud.

Aunque goza de una asombrosa documentación, que uno piensa imposible que alguien pueda ser capaz de leer, memorizar  y compendiar tantísimo escrito para plasmarlo de forma tan certeramente estricta y científica en un libro, no resulta una lectura pesada en la que desbordan los datos, aunque los tiene y muchos, como digo. Es verdad que ciertos capítulos pueden parecer algo más cargantes, pero el tono general es tan bueno que lo convierte en una obra de 10. Es de esos pocos textos que no quieres que terminen.

Lo mejor de todo es su rebosante sentido del humor sarcástico, logrado por el punto de vista desde el que está contado. Don Juan, se mete en la piel de un narrador que encarna la figura de un católico recalcitrante que se plantea numerosas cuestiones referentes a su credo. Él mismo evidencia de la multitud de pruebas que demuestran lo contrario de lo que piensa, pero siempre lo resuelve con una respuesta que le hace mantener sus convicciones.

Impresiona el dominio del lenguaje de Eslava Galán y su versatilidad para utilizar un nivel altísimamente culto, que baja en unas pocas líneas para ser capaz de conectar con cualquier lector sirviéndose de expresiones de lo más coloquialmente graciosas.
No tienen desperdicio los pies de página, que en ocasiones son interesantes aclaraciones documentales y en otras muchas, divertidísimas reflexiones narrativas.

En definitiva, una de las obras más brillantes de un autor imprescindible, que perfectamente podría calificarse como la biblia del ateo, o al menos del agnóstico.

23/04/2015

martes, 10 de marzo de 2015

EL FRANCOTIRADOR

Enésima lección de cine del actor, director, productor, guionista, músico y compositor Clint Eastwood que, aunque personalmente pienso que sus películas nunca son redondas del todo, sí que brillan a gran altura y es una de las personalidades más interesantes de Hollywood en los últimos 50 años.

La primera consideración que me vino a la cabeza al saber de esta película, basada en la autobiografía del marine estadounidense Chris Kyle, fue de tipo ético. Cómo se puede apoyar institucionalmente la muerte de cualquier persona con estos métodos tan sibilinos y qué enfoque ideológico presenta. Creo que Eastwood termina rápido con todo este tipo de debates justificando de forma muy clara y ejemplificante el por qué de esta figura militar. Se puede estar más o menos de acuerdo pero me parece que en el contexto que se muestra, funciona, aunque se piense que no existe crimen que goce de excusa moral alguna, incluso cuando se produzca en un conflicto bélico.

El protagonista no destila ningún tipo de placer ni orgullo por el hecho de matar, más bien al contrario, a pesar de que se le apode “leyenda” por ello. Lo vive como un servicio de defensa a su patria, realizando un trabajo sucio que alguien debe hacer. Para más inri, su profesionalidad queda meridianamente clara en numerosos momentos en los que espera hasta el último segundo para disparar y su sufrimiento queda patente cuando se ve obligado a hacerlo sobre mujeres o niños.

De esta forma Eastwood libera al espectador de cuestiones deontológicas para dejarse atrapar por una narrativa muy ágil y unas escenas magníficamente rodadas, llenas de fuerza. Así mismo introduce la sempiterna historia de amor y nos descubre a un héroe muy humano, con sus virtudes y sus debilidades.

Con respecto a la historia de amor, creo que ésta es otra de esas películas que funcionaría bien aunque no se metiera por obligación el típico romance. Me resultan exasperantes, y supongo que poco realistas, las conversaciones maritales vía telefónica que se producen en plena contienda, empalagan un poco.

También se ha comentado que, a pesar de tener 6 nominaciones a los Oscars, era curioso que ninguna de ellas fuera a mejor director. La razón que muchos han esgrimido al respecto, ha sido que se debía a una escena en la que se utiliza un muñeco bastante cantoso en lugar de un bebé real. Ciertamente es incomprensible que un filme que ha contado con un altísimo presupuesto y que consigue un realismo extremo en los fragmentos más difíciles, lo estropee con una chapuza de ese calibre. En este sentido yo añadiría el hecho de que Bradley Cooper, en algunas secuencias, lleve una especie de algodón en la mandíbula inferior para ser belfo y parecer tal vez más rudo, lo veo totalmente innecesario (o igual de necesario que Luis Tosar lleve un peluquín para hacer de policía).

Aún así, me pareció tan impresionante el conjunto de la cinta y tan meritorio filmarla a los 84 años, que estos detalles para mí fueron lo de menos.

27/02/2015

jueves, 8 de enero de 2015

EL HOBBIT: LA BATALLA DE LOS CINCO EJÉRCITOS

Por fin termina esta saga de tres más tres películas realizadas por Peter Jackson que tanto impacto creó en su momento pero que parece ya bastante agotada.

Seguramente habrá opiniones para todos los gustos pero, a pesar de no ser muy brillante, esta última entrega me ha servido para reconciliarme con la serie.

Poco más hay que comentar, no existen demasiadas novedades. Si acaso la aparición de algunas criaturas fantásticas, sobre todo una larga colección de orcos que curiosamente, a pesar de su envergadura, equipamiento, entrenamiento y armamento, son unos desastres en la lucha cuerpo a cuerpo, incluso un inocente hobbit es capaz de matar a unos cuantos que lo triplican en tamaño con una aparentemente inofensiva piedra, pero por algo es de género fantástico.

Volver a decir que es un prodigio de efectos visuales, con una maravillosa escenografía y riqueza paisajística suena ya a tópico, pero así es.

Este capítulo contaba con el hándicap de tener que explicar en algo más de dos horas las pocas páginas del libro que quedaban por relatar, y eso le hacía tener que extenderse más allá de lo que Tolkien reflejó en el texto con una batalla de una hora de duración prácticamente. Por fortuna dicha contienda, lejos de ser aburrida, se convierte en la mejor parte de la cinta, ya que narra diferentes tipos de lucha desde diversos puntos de vista, lo que la hace muy variada.

Creo que su punto débil vuelve a ser dilatar en demasía ciertas secuencias y abrumar con un exceso de solemnidad que no da lugar apenas a distender con momentos cómicos.

Por tanto, decoroso final para esta trilogía que, aunque no ha estado a la altura de su predecesora, ha supuesto la materialización cinematográfica de dos de las obras cumbres de la literatura universal y que convierte los mundos fantásticos de J. R. R. Tolkien y su visión de lo que supone la avaricia y el materialismo, en una auténtica obra de arte.

26/12/2014

viernes, 2 de enero de 2015

EXODUS: DIOSES Y REYES

Cuando abordamos esta película, supongo que todo el mundo tiene en mente las dos superproducciones anteriores que tratan la misma historia. Por un lado la obra maestra del 56, maravillosamente poética, dirigida por Cecil B. de Mille (aunque vista hoy día las interpretaciones son muy teatrales y cantan mucho los decorados de estudio, los cromas y los efectos visuales. Tal vez haya envejecido mal pero es muy meritoria para la época) y por otro la espectacular versión animada de 1998, que produjo la Dreamworks y que fue impulsada por Steven Spielberg.

Esta nueva versión no llega a la categoría de las otras dos pero la apuesta de Ridley Scott es intentar al menos aportar algo diferente y no limitarse a repetir lo mismo que ya conocemos de la misma manera. En este sentido puede resultar frustrante para el que espere ver modernizado literalmente el Moisés de Charlton Heston.

Lo primero que llama la atención es que la película comienza cuando el profeta es ya un adulto y por tanto obvia el famoso capítulo que rinde honor a su nombre. Posteriormente la película se estructura en secciones, de longitud un tanto excesiva, jalonadas por una serie de elipsis que pueden llegar a ser irritantes para los que ya conocen la historia y que posiblemente dificulten la comprensión a los jóvenes que no la dominen. Ciertamente faltan datos para entender del todo bien la evolución psicológica de los personajes.

Por lo demás, resulta muy atractiva por la fuerza de sus imágenes y la belleza de sus paisajes (rodados en gran parte en España). La dirección de arte, ambientación y puesta en escena son absolutamente asombrosas. Todo está envuelto en una apariencia y narrativa mucho más realista y menos mágica de la historia, que la aleja en ciertos aspectos de la escritura bíblica. Un ejemplo es la forma en la que se manifiesta Dios.

Sin entrar mucho en consideraciones teológicas, me resulta llamativo que una de las principales características de la personalidad de Dios sea uno de sus siete pecados capitales, la ira, al igual que la crueldad ¡y no veas cómo se las gasta! Muestras de ello son el capítulo bíblico que se trata en esta película y en la reciente “Noé”. Digamos que no se anda con chiquitas si tiene que exterminar a la humanidad a través de un diluvio o acabar con todos los primogénitos de una ciudad entera sin despeinarse. También creo irónico denominar a los judíos “el pueblo elegido”, porque parece que ha sido elegido para, con perdón, ser puteado, no tenemos más que remitirnos a la historia más remota o reciente.

Por último hablar del capítulo musical que ha estado a cargo de uno de nuestros mejores compositores, Alberto Iglesias (reseñable es también la estelar participación de la actriz española María Valverde, que hace de esposa de Moisés). Iglesias realiza un trabajo monumental, encomiable, con una banda sonora funcional pero en la que desafortunadamente se aleja de su personal estilo y se acerca, curiosamente, al de Hans Zimmer.

En resumen, una película muy bien hecha y entretenida que nos ofrece una visión distinta de las escrituras, pero que se queda lejos de la denominación de obra maestra.

20/12/2014

jueves, 4 de diciembre de 2014

EL NIÑO

Aunque ya alejado de su estreno, al fin pude ver una de las películas que con más fuerza irrumpieron en las carteleras a la vuelta del verano. En general la aceptación del público ha sido muy positiva, también alentada por una gran campaña publicitaria auspiciada por Tele 5.

Yo igualmente me sumo a esa buena acogida ya que su director Daniel Monzón, quien en un tiempo fuera crítico de cine, demuestra dominar la técnica cinematográfica y nos ofrece con visión hollywoodiense una temática marcadamente localista pero que resulta coherente y verosímil.

Plantea algo tal vez más habitual en el cine americano, al jugar con las emociones del espectador y proponiendo una dicotomía moral entre el bien y el mal que la hace atractiva.

Desde el punto de vista interpretativo se pueden distinguir dos planos, por un lado el de los policías, que cuenta con un buen plantel en el que destaca Bárbara Lennie, Luis Tosar (que parece ser que necesita un peluquín para hacer de policía) y sobre todo Eduard Fernández, y por otro el de los jóvenes delincuentes, que flojea bastante.

En cuanto al tan mencionado protagonista, Jesús Castro, decir que se nota demasiado que no es actor profesional. No transmite, es frío, sin oficio y tiene serios problemas de dicción, aunque quieran reflejar de la manera más realista posible el acento del estrecho. Eso de que podría ser el nuevo Paul Newman nada de nada, mucho tendría que aprender este chico y no solo en el plano interpretativo. Lo único en lo que se le puede parecer es en el color de ojos y en unas cuantas fotos hechas a propósito. Le falta el porte, el glamour y la elegancia que siempre desprendía el de Ohio aún cuando le tocaba hacer de inadaptado social. Si este personaje da nombre a la película, más que llamarse “El niño” se ajustaría más a la realidad si el filme se denominara “El niñato”. No obstante y a pesar de todos sus defectos, resuelve su debut con un suspenso alto.

La chica, Mariam Bachir, trabaja algo mejor pero tampoco hace que funcione la química que debería haber en su relación y resulta falsa y forzada. Considero que también hay parte de culpa en el guión, en la dirección de actores o directamente en el casting, no sólo es producto de la inexperiencia de los noveles.

De todo este grupito el que se salva con la nota más alta es Jesús Carroza, que ya ganó el Goya a mejor actor revelación en 2005 por “7 Vírgenes”  y, aunque en ésta como en aquella parezca hacer de sí mismo, da el contrapunto de humor y frescura necesario que agradece sobremanera la cinta.

Aún con sus desaciertos, incluido el excesivo metraje, se deja ver y se pasa un rato entretenido en el cine.

02/11/2014

jueves, 10 de abril de 2014

EL GRAN HOTEL BUDAPEST

Uno de los mayores fiascos de la temporada y francamente es una pena. Tiene un planteamiento estético muy original y divertido aunque luego no cuaja como debiera. Cuenta con un excelente y amplísimo reparto pero es engañoso, en realidad son prácticamente cameos ya que la trama está centrada en dos actores, Ralph Fiennes y Tony Revolori.

Es bastante pretenciosa y fallida, una vez que se acostumbra uno a su abrumador entorno visual, a ese humor un tanto absurdo con la característica mirada hierática a cámara de los personajes que se encuentran en segundo plano, se pierde pronto el interés y llega a ser aburrida. Confieso que en algún momento perdí el hilo y me pareció confusa, no conseguía mantener mi atención.

Indudablemente lo mejor que tiene es su maravilloso diseño de producción, que imbuye al espectador  en ese mundo de rancio glamour hotelero y de su trastienda, es de premio. También es destacable la espléndida música de Alexandre Desplat y el llamativo uso de maquetas y figuras móviles que evocan el estilo del cine mudo.

10/04/2014

sábado, 8 de febrero de 2014

ESCULTURA GRANADINA

Mucho se ha hablado en los pasados días sobre unos nuevos monumentos escultóricos ubicados en el centro de Granada. La polémica al respecto giraba en torno a temas políticos (los cuales darían mucho de sí, ya que es cierto que aluden a cuestiones controvertidas) y ortográficos (parece ser que quien ha copiado los textos en las mismas ha cometido más de un error grave en este sentido). Pero dejando esto a un lado, lo que me interesa es hablar del valor estético de las mismas y hacer un repaso a esta expresión artística en la ciudad.

Siempre he pensado que siendo Granada una ciudad que presumía de ser abanderada de la cultura y que explotaba esta faceta como uno de sus mayores atractivos turísticos, era bastante pobre en esta disciplina y que carecíamos de monumentos que rindieran homenaje a lo nuestro. Tan solo el conjunto escultórico de Cristóbal Colón e Isabel la Católica, realizado por Mariano Benlliure y que preside la Gran Vía, parecía destacar claramente en este campo por su representatividad y calidad, calidad que se ve mermada por el erróneo edificio acristalado del banco Santander que tantos años llevamos padeciendo. 
Sin embargo, de un tiempo a esta parte, hemos podido observar un intento de paliar esta carencia con un goteo de propuestas cuya culminación ha sido el bulevar de personajes ilustres de Granada de la Avenida Constitución, y que ha supuesto un significativo aumento en el muestrario escultórico granadino. De todas formas pienso que, en general, el valor artístico de muchas de ellas no es tan alto como sería deseable.

Hagamos una revisión de las que condenaría por su cuestionable calidad y de aquellas que salvaría de la quema.

La primera que devolvería directamente a la fundición sería la más moderna de todas, no por estilo sino por cronología. Tres pueriles muñequitos que pretenden ser el merecido homenaje que hace nuestra ciudad al flamenco, ubicada además en un sitio en el que estaba un monumento a la constitución, también bastante cuestionable por su aspecto de panteón mortuorio. 
La siguiente es de realización reciente y está emplazada en un sitio privilegiado, Puerta Real, se llama “El Caminante”. Parece ser que porque se nos cuenten cuatro frases pseudofilosóficas de lo que aquello representa y sea presentado por un par de intelectuales, la convierte automáticamente en una obra de arte. Por lo visto era acuciante homenajear al paseante anónimo granadino con tamaña "maravilla" escultórica. Juzguen ustedes mismos.
La siguiente es bastante cuestionable más que por su estética, por representar lo que representa. Monumento a la falange española situada en la Plaza de Bibataubín.
Las demás, que ya pertenecen a nuestro paisaje urbano desde hace años, no necesitan comentarios. 
El “Aguador”, situado en la Plaza de las Palmeras.
Chorrohumo, en el Peso de la Harina.
O Agustín Lara, en la Plaza del Ángel.
Nada que ver con las que existen en otras ciudades como en La Habana o Madrid.
Ésta de García Lorca en el Bulevar parece hecha con mala idea.
También agraviada al compararla con la que hay en la plaza de Santa Ana de Madrid.
La de Manuel Benítez Carrasco también se las trae, parece más bien Luis Aguilé.
Podríamos seguir con el listado de esculturas que no destacan precisamente por su mérito artístico ni su ubicación, pero creo más fácil y rápido señalar aquellas que se pueden salvar. En este sentido destacaría en primer lugar otra de también reciente colocación, que ha sido fuente de polémica por sus faltas de ortografía. La escultura a los poetas románticos.
También algunas situadas en el bulevar de Avenida Constitución como la de María la Canastera.
Elena Martín Vivaldi.
Pedro Antonio de Alarcón.
o incluso la de Manuel de Falla, que se libra por poco.
También me gustan las dos que están en el parque de las ciencias:
Einstein.
y Darwin.
Por supuesto la clásica de Fray Luis de Granada, en la plaza de Santo Domingo.
Otra más moderna, de Fray Leopoldo.
O la luna de Lorca, situada en una gran rotonda en Cartuja.

Dejo para el final mi favorita, la escultura al jazz, ahora bien situada igualmente en una amplia rotonda en Cartuja. Aunque no sé si me gusta más la obra en sí o lo que representa.
08/02/2014

martes, 28 de enero de 2014

EL LOBO DE WALL STREET

Nadie mejor que Martin Scorsese para contar el meteórico ascenso profesional y económico del joven Jordan Belfort, que “triunfó” en los años 90 y que se conocía con el sobrenombre que da título a esta película. Es el director perfecto para retratar todo el submundo que se esconde tras la fachada del éxito, el lujo y el dinero. El resultado, una magistral y divertidísima producción cinematográfica que a pocos dejará indiferente.

Puede parecer una mezcla entre “El Gran Gatsby” por la intervención de un omnipresente Di Caprio, que está francamente bien encarnando a otro multimillonario promotor de fiesta aunque con menos clase y mucha más desvergüenza, y una especie de locura desenfrenada tipo “Resacón en Las Vegas”, en la que por suerte dejan disfrutar al espectador de las continuas juergas. Todo ello en un contexto similar a “Wall Street” de Oliver Stone.

Podríamos decir que es un filme muy masculino, mostrando sin tapujos el comportamiento más básico andrógeno. Es ahí donde se vuelve descarada y hasta escandalosa. Es posible que ciertas mujeres se sientan ofendidas al verla, ya que la figura femenina no queda en muy buen lugar, prácticamente reducida a un mero objeto. Digamos que evidencia cómo se comportaría la mayoría de los hombres si tuvieran el dinero que llegó a tener Belfort con esa edad.

Habla de personas sin escrúpulos ni moral pero también de las de honor, honradez y justicia, donde el concepto de triunfo y fracaso se confunden.

Otro aspecto, para mí más obsceno, es el consumo abusivo y compulsivo de drogas, que se expone con el realismo propio de esos ambientes. A veces asociada a situaciones cómicas y otras destapando su lado más crudo y amargo. En cualquier caso solo pretende manifestar una realidad, no hacer apología.

Está repleta de secundarios no muy conocidos pero que representan su papel a la perfección. Destacan el disparatado compañero interpretado por Jonah Hill y que nos puede recordar al Zach Galiafanakis de “Resacón”, la belleza extrema de Margot Robbie, el gran trofeo de Belfort, y la corta pero hilarante intervención de Matthew McConaughey que protagoniza uno de los momentos más memorables de la película.

Su punto débil es, sin duda, su excesivo metraje (3 horas), pero por fortuna lo que Scorsese deja en su montaje final tiene la virtud de entretener en todo momento.

28/01/2014

lunes, 20 de enero de 2014

EL MÉDICO

Digna adaptación de uno de los fenómenos literarios de los últimos años, no tanto por su fidelidad con la novela (hay muchas cosas que cambian) sino por su entidad fílmica. Tiene como ventaja contar con una buena historia situada en una época y lugar con un atrayente exotismo y que se sabía del gusto del gran público. Aunque es cierto que esto tiene también sus inconvenientes por las altas expectativas que crea, pero en general no decepciona.

Es difícil desligar su análisis del libro en el que está basado, cuenta con todos esos ingredientes que le hacen ser un best-seller y me recuerda bastante a otro gran éxito que se llevó a la pantalla como fue “El perfume”, pero en lugar de quitar vidas en ésta su protagonista lucha por salvarlas. Ambas poseen cierta similitud estructural que le hacen, al parecer, crear un interés masivo (chico de infancia difícil con una cualidad innata sobrenatural en su disciplina y que va en busca del conocimiento).

Para mí lo más destacable es que se deja ver sin suponer una catástrofe para los bibliófilos, aportando aquello de lo que adolece la literatura, una ambientación y una belleza visual que me cuesta concebir superior en la mente del lector más imaginativo. Naturalmente carece de la profundidad que Noah Gordon expresa en el texto, tanto en lo narrativo como en el estudio y relación de los personajes, pero esa es la obvia superioridad de la literatura sobre el cine.

Interesante es la reflexión que plantea de la eterna rivalidad entre la ciencia y la religión (al igual que “Ágora” de Amenábar). Queda patente una vez más cómo el poder de las creencias mal entendidas unidas a la mezquindad humana de la que han hecho gala ciertos poderes a lo largo de la historia, se impone sobre la razón y la lógica científica que hacen que el mundo avance.

También por fin vemos en una producción estadounidense o europea, como es el caso, que el mundo oriental está por delante del occidental y presenta a la medicina musulmana como la más avanzada de la época, personificada en Avicena (Ibn Sina) que además fue filósofo, científico y polímata, muestra de que las diferentes disciplinas del conocimiento no se concebían como departamentos estancos. Un ejemplo de ello es ilustrado cuando se trata la teoría de la música de las esferas.

Conclusión, película aceptable muy indicada para lectores perezosos o amantes del pensamiento medieval.

20/01/2014

domingo, 29 de diciembre de 2013

EL HOBBIT: LA DESOLACIÓN DE SMAUG

Esta es una de esas películas que te pueden hacer aborrecer una saga por muy idolatrada que la tengas, como era mi caso. Es confusa, demasiado larga y pesada, con lo que se pierde el hilo y el interés con facilidad. Mucho más sórdida y sombría que su predecesora, queda reflejado incluso en la fotografía, que pasa de una luminosidad colorista en la primera a una paleta cromática grisácea en esta segunda. Sólo algunas secuencias aisladas me hicieron luchar contra mi propia somnolencia. Una entrega que, evidentemente, no tiene un principio ni un fin debería revelar un desarrollo sustancial pero parece manifestar, por el contrario, el empeño de alargar una historia con un propósito más mercantil que artístico.

A destacar, el dragón y la magnífica recreación de la gruta del tesoro.

Sólo recomendable para los muy fieles seguidores.

29/12/2013

sábado, 9 de noviembre de 2013

EL LLANERO SOLITARIO


Son más que sabidos los paralelismos que se establecen entre lo que parece ser esta nueva saga y la de “Piratas del Caribe”, mismo director, productores y planteamiento, así como el alma de éstas que no es otro que el actor y productor Johnny Depp.

Si en aquella lo que se quería recrear eran los tópicos de las antiguas películas de piratas para darlas a conocer a las nuevas generaciones y hacer llenar los cines también con sus nostálgicos padres y abuelos, en esta pasa lo mismo pero con las del oeste. Se le añade además la añoranza de una antigua serie de televisión norteamericana de los años 50 basada en este personaje y de otra de dibujos animados de los 60 y que en España se emitió en los 80. (Confieso que era uno de mis héroes de la infancia y que lo personificaba en mis mejores cowboys de plástico de Comansi, con su caballo blanco Plata y con el compañero indio incluido).


El protagonista, Armie Hammer (quien ya hizo un doble papel en “La Red Social”) encarna correctamente al personaje y parece tener buena química con Jonnhy Depp, que aunque hace del nativo Toro, huelga decir que poca gente o nadie ve en él al comanche que representa, sino a él mismo, hecho que particularmente no me molesta en absoluto e incluso diría que le da un toque más cómico aún.


La película tiene un arranque magnífico, con mucha fuerza y acción trepidante que podría recordar a otras tan frenéticas como las de Indiana Jones. Después entra en una fase un tanto extraña, gusta lo que se ve, todo está bien hecho, lleno de momentos divertidos pero no acaba de entretener del todo y resulta larga, no mantiene ese buen ritmo con el que comienza. El último tramo vuelve a remontar y alcanza el tono inicial. Es además un estudio musical de la obertura de la ópera “Guillermo Tell” de G. Rossini, que tan famosa se hizo ya en la serie de animación y que ha quedado asociado desde entonces con las galopadas del western.


El aspecto que más me llamó la atención, aparte de la ambientación en general, fue la estética de los paisajes. Jamás he visto Monument Valley retratado con tantísima belleza y esplendor como en este filme.


En conclusión, puede ser una buena opción para llevar al cine a los niños y que disfruten con una película del oeste, oportunidad que sí hemos tenido otras generaciones. Es divertida,  heroica y amablemente infantil, aunque ni mucho menos redonda.


24/08/2013



ELYSIUM


Película que desgraciadamente cumple las expectativas previstas. Parte de un planteamiento que, aunque obvio, podría resultar interesante pero no le sacan ningún provecho ni abundan en ello. Acaba siendo una película en la que solo destacan los efectos visuales y en la que hay mamporros a diestro y siniestro.

Al fin y al cabo tampoco aporta nada novedoso. Elysium, una estación espacial habitada por unos pocos privilegiados ricos y poderosos a distancia lunar, en la que todo es idílico, sin enfermedades, pobreza ni guerras y donde se deja a la tierra para el resto de mortales como un lugar caótico y destruido,  no dista demasiado de la realidad que se vive hoy día y a lo largo de toda la historia de la humanidad, con la única diferencia que estamos un poquito más mezclados aquí abajo.


De todos modos es un canto al inconformismo, a la igualdad de oportunidades y a la lucha de clases en definitiva, cosa que nunca está de más recordar.


26/08/2013



EL HOMBRE DE ACERO


Al abordar esta película, resulta ineludible establecer un paralelismo entre este “Hombre de Acero” y “El caballero Oscuro”. La misma idea, detrás de la que también está el director y productor Christopher Nolan, de reinventar el personaje dándole un aspecto más tenebroso, atormentado y profundo, con el propósito de instaurar una saga remozada. En el caso de “Batman” esta nueva visión es justificadamente exitosa y sólida pero para “Superman” mi opinión es distinta.

Análogamente, es inevitable la comparativa con el Superman de Richard Donner protagonizado por el mítico Christopher Reeve, lleno de glamour, brillo, color, elegancia, épica, que reflejaba perfectamente lo que era un héroe, al menos para los ojos de los niños de la época, totalmente definido e interpretado magistralmente por el actor neoyorkino, que le daba el punto justo al personaje, incluso con una agradecida vis cómica. No puedo imaginar otra persona que encarne a un superhéroe de manera más perfecta.


Sin embargo éste, al que ni siquiera se atreven a llamarle Superman, me resulta un triste, sin alma ni carácter. Incluso no me parece que dé el físico, a pesar de tratarse de un cachas guapito de cara que contará con el beneplácito de todas y todos a los que gusten del género masculino. Ciertamente, su imagen, es más propia de los ideales estéticos contemporáneos pero a mi entender está excesivamente ciclado y hasta me pareció bajito. De todo, lo que considero más irritante es esa falta de carisma. Del traje, también renovado, me llama la atención más que su oscuridad y diseño, la excesiva longitud de la capa.


En cuanto al guión, se ha hecho una mezcla de las dos primeras películas añadiendo cosas diferentes, como presentar un Clark Kent pescador en lugar de periodista, aunque al final reconduce su vida profesional. La narración no es lineal, sino que está plagada de flashbacks y saltos temporales bruscos. El comienzo resulta largo, como para sentar bien las bases de lo que vendrá en sucesivas entregas y el padre del héroe, interpretado por Russell Crowe adquiere un excesivo protagonismo. El putativo o terrenal, encarnado en este caso por Kevin Costner, es otro triste e incoherente que prefiere que los amiguitos de su hijo mueran ahogados en un río o incluso que él mismo sea absorbido por un tornado con tal de que su vástago no destaque ni llame la atención, vamos, que prefiere que sea un mediocre. La madre adoptiva también tiene lo suyo, se queda como si nada cuando el muchacho le comenta que ya conoce sus orígenes. Eso de que se te aparezca tu padre real muerto de otro planeta como una especie de holograma animado e interactúe contigo debe ser de lo más normal para ellos, pero vamos, que ni siquiera muestra interés en saber cómo. Está claro que se trata de una película de ciencia ficción pero respetemos el pacto narrativo al menos.


Así mismo aparecen demasiadas naves que difuminan la imagen de película de superhéroes y le da un aspecto más de género galáctico. El ejército estadounidense tiene casi más importancia en las hazañas que el propio protagonista. El villano, sin Lex Luthor de por medio, tampoco me convenció nada.


Las referencias al mesías bíblico vuelven a estar muy latentes en la propia historia en sí, como es lógico, y en pequeños guiños como los 33 años del héroe o el vuelo vertical en cruz cuando le dicen que tiene que salvar al mundo.


El asunto musical merece un capítulo aparte. Todos tenemos en nuestra memoria la imponente presencia de la música de John Williams, tan desinhibida y directa aunque tan llena de entresijos magistrales, que se adhería al personaje tan fuertemente como la propia indumentaria de licra del mismo. En este sentido han roto totalmente con esto para dar paso a la música de Hans Zimmer, igual de indiferente y mediocre que el nuevo personaje. Se profesa mucha orquesta sintetizada sin direccionalidad ni brillantez. Solamente se atisba el natural tema de “Así habló Zaratustra” de Richard Strauss, que hace referencia al superhombre nietzschiano, pero utilizado burdamente. Williams también lo citó en su momento de forma clara en uno de sus cortes y luego se sirvió de él para elaborar el tema del héroe de manera sutil, reinventándolo por completo y obteniendo como resultado una de las músicas cinematográficas más deslumbrantes y que ha pasado a formar parte de la historia de la música orquestal.


La versión del 78, aunque mucho más infantil, me parece muy superior aún con su imagen de tecnología analógica y sus deficientes efectos especiales, que para muchos son objeto de mofa vistos hoy día. A mi entender tiene bastante más encanto. La actual cuenta con un despliegue técnico y de efectos especiales espectaculares, ciertamente más reales y prácticamente perfectos. Los vuelos y la fuerza del personaje se transmiten magníficamente, pero me sigo quedando con la elegancia y la pausa con la que surcaba el cielo Chistopher Reeve.


Tal vez sea un nostálgico y mi visión esté totalmente distorsionada debido a mi romántica mirada del clásico de los 70, y no es que niegue que vaya a tener su público, incluso que nos sorprendan gratamente en algún futuro episodio, pero esta película para mí ha sido un auténtico fiasco.



23/06/2013