Dirigida por el extraordinario realizador sevillano Alberto Rodríguez, tiene una trama truculenta, magnífica ambientación (marismas de Huelva en los años 80), preciosa fotografía, escenas bajo la lluvia en tono poético memorables y un dúo protagonista excepcional al que le auguro futuros galardones. Descollante es el trabajo de Javier Gutiérrez, a quien acostumbramos a ver en papeles cómicos, se destapa aquí con un personaje de carácter, con luces y sombras. Es un claro caso típico de actor de comedia que hasta que no hace un papel dramático no se le reconoce. A mí siempre me ha parecido soberbio.
A pesar de todas sus bondades, curiosamente no me sedujo lo suficiente. Su argumento tan oscuro y su justo ritmo pausado no me entusiasmaron como sería deseable, le faltó poco para que me pareciera incluso aburrida en ciertos momentos.
Para muchos tiene un más que razonable parecido con la serie americana “True Detective”, cosa que ciertamente podría quitarle parte de su mérito.
Como curiosidad, la aparición del protagonista de “El niño”, Jesús Castro (que afortunadamente aquí no interviene demasiado), haciendo de nuevo de niñato pero esta vez más peligroso, y la de Jesús Carroza, otro de los niñatos de “El niño”, que aquí hace de un para nada creíble guardia civil.
Por tanto, película recomendable para los amantes de este género y del cine bien hecho, pero que tal vez decepcione a quienes esperen una intriga policiaca trepidante.
04/11/2014







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