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jueves, 7 de mayo de 2015

EL MAESTRO DEL AGUA

Primera película dirigida y protagonizada por una de las grandes estrellas masculinas del panorama hollywoodiense actual, Russell Crowe.

Ambientada tras la primera guerra mundial, tiene como telón de fondo la batalla de Gallipoli, que nos remite al filme homónimo dirigido por Peter Weir y protagonizado por Mel Gibson en 1981.

Está en la línea de una gran producción y se aleja de lo que tenemos en mente como una película de autor. Presenta a un héroe mundano, padre de familia, con físico de gladiador retirado y vestimenta de Indiana Jones, que es capaz de repartir estopa si es necesario. Cuenta con numerosos tópicos pero invita a una reflexión que no por habitual deja de ser necesaria, en cuanto a la sinrazón de las guerras.

El título hace referencia a la profesión de su protagonista, pero solo al principio de la cinta muestra su oficio, después tampoco tiene mucha relación con el desarrollo de la historia, a no ser que se vea como una metáfora de su búsqueda y su intuición casi mágica, con visiones incluidas, para rastrear la pista de sus hijos perdidos.

Por lo demás, pocas cosas que destacar, una bonita fotografía y unos escenarios que ponen en valor las maravillas de un precioso país como Turquía. Da la sensación de que ha sido patrocinada por el Ministerio de Cultura y Turismo del país.

Aunque al menos me gustó la explicación de uno de los grandes enigmas de la trama, no parece que el salto a la dirección de Crowe haya sido para aportar algo nuevo al panorama cinematográfico.

07/05/2015

jueves, 23 de abril de 2015

EL CATOLICISMO EXPLICADO A LAS OVEJAS

Hacía tiempo que tenía ganas de hablar de este libro, pero lo he ido aplazando por falta de tiempo. Así que, provechando el día del susodicho, voy a comentarlo.

Publicado en 2009, es obra del autor jienense, de Arjona para más señas, Juan Eslava Galán o mejor dicho, Don Juan Eslava Galán por su extensa producción y extraordinaria calidad literaria. No obstante, es Premio Planeta por “En busca del unicornio” (1987) y recientemente Premio Primavera de Novela por “Misterioso asesinato en casa de Cervantes”, publicado este mismo año.
Y es que este es uno de esos pocos libros que son capaces de cambiarte la vida, o al menos no dejarte indiferente y llevarte a una profunda reflexión sobre uno de los temas más arraigados en cualquier sociedad, la religión. Si eres de una convicción escéptica, no harás más que ver reconocida en la lectura muchos de tus pensamientos al respecto. Si estás dudoso o tienes crisis de fe, te inclinarás definitivamente y si eres un sólido creyente, posiblemente no seas capaz de avanzar entre sus irreverentes páginas o ni tan siquiera te atrevas a abrirlo.

Como su propio nombre indica, se centra en el catolicismo y el sentimiento patrio está muy presente, pero podría ser extensivo a cualquier otra creencia y latitud.

Aunque goza de una asombrosa documentación, que uno piensa imposible que alguien pueda ser capaz de leer, memorizar  y compendiar tantísimo escrito para plasmarlo de forma tan certeramente estricta y científica en un libro, no resulta una lectura pesada en la que desbordan los datos, aunque los tiene y muchos, como digo. Es verdad que ciertos capítulos pueden parecer algo más cargantes, pero el tono general es tan bueno que lo convierte en una obra de 10. Es de esos pocos textos que no quieres que terminen.

Lo mejor de todo es su rebosante sentido del humor sarcástico, logrado por el punto de vista desde el que está contado. Don Juan, se mete en la piel de un narrador que encarna la figura de un católico recalcitrante que se plantea numerosas cuestiones referentes a su credo. Él mismo evidencia de la multitud de pruebas que demuestran lo contrario de lo que piensa, pero siempre lo resuelve con una respuesta que le hace mantener sus convicciones.

Impresiona el dominio del lenguaje de Eslava Galán y su versatilidad para utilizar un nivel altísimamente culto, que baja en unas pocas líneas para ser capaz de conectar con cualquier lector sirviéndose de expresiones de lo más coloquialmente graciosas.
No tienen desperdicio los pies de página, que en ocasiones son interesantes aclaraciones documentales y en otras muchas, divertidísimas reflexiones narrativas.

En definitiva, una de las obras más brillantes de un autor imprescindible, que perfectamente podría calificarse como la biblia del ateo, o al menos del agnóstico.

23/04/2015

martes, 10 de marzo de 2015

EL FRANCOTIRADOR

Enésima lección de cine del actor, director, productor, guionista, músico y compositor Clint Eastwood que, aunque personalmente pienso que sus películas nunca son redondas del todo, sí que brillan a gran altura y es una de las personalidades más interesantes de Hollywood en los últimos 50 años.

La primera consideración que me vino a la cabeza al saber de esta película, basada en la autobiografía del marine estadounidense Chris Kyle, fue de tipo ético. Cómo se puede apoyar institucionalmente la muerte de cualquier persona con estos métodos tan sibilinos y qué enfoque ideológico presenta. Creo que Eastwood termina rápido con todo este tipo de debates justificando de forma muy clara y ejemplificante el por qué de esta figura militar. Se puede estar más o menos de acuerdo pero me parece que en el contexto que se muestra, funciona, aunque se piense que no existe crimen que goce de excusa moral alguna, incluso cuando se produzca en un conflicto bélico.

El protagonista no destila ningún tipo de placer ni orgullo por el hecho de matar, más bien al contrario, a pesar de que se le apode “leyenda” por ello. Lo vive como un servicio de defensa a su patria, realizando un trabajo sucio que alguien debe hacer. Para más inri, su profesionalidad queda meridianamente clara en numerosos momentos en los que espera hasta el último segundo para disparar y su sufrimiento queda patente cuando se ve obligado a hacerlo sobre mujeres o niños.

De esta forma Eastwood libera al espectador de cuestiones deontológicas para dejarse atrapar por una narrativa muy ágil y unas escenas magníficamente rodadas, llenas de fuerza. Así mismo introduce la sempiterna historia de amor y nos descubre a un héroe muy humano, con sus virtudes y sus debilidades.

Con respecto a la historia de amor, creo que ésta es otra de esas películas que funcionaría bien aunque no se metiera por obligación el típico romance. Me resultan exasperantes, y supongo que poco realistas, las conversaciones maritales vía telefónica que se producen en plena contienda, empalagan un poco.

También se ha comentado que, a pesar de tener 6 nominaciones a los Oscars, era curioso que ninguna de ellas fuera a mejor director. La razón que muchos han esgrimido al respecto, ha sido que se debía a una escena en la que se utiliza un muñeco bastante cantoso en lugar de un bebé real. Ciertamente es incomprensible que un filme que ha contado con un altísimo presupuesto y que consigue un realismo extremo en los fragmentos más difíciles, lo estropee con una chapuza de ese calibre. En este sentido yo añadiría el hecho de que Bradley Cooper, en algunas secuencias, lleve una especie de algodón en la mandíbula inferior para ser belfo y parecer tal vez más rudo, lo veo totalmente innecesario (o igual de necesario que Luis Tosar lleve un peluquín para hacer de policía).

Aún así, me pareció tan impresionante el conjunto de la cinta y tan meritorio filmarla a los 84 años, que estos detalles para mí fueron lo de menos.

27/02/2015

martes, 17 de febrero de 2015

INTO THE WOODS

Película basada en el musical homónimo estrenado en Broadway en 1987. Si a dicho musical, que cuenta con un divertido guión y maravillosas canciones, le sumamos un magnífico reparto, una fantástica producción aportada por la pátina de Disney y la mano maestra de Rob Marshall en la dirección (“Chicago”, “Memorias de una Geisha”, “Nine”), no queda otra cosa más que degustar una obra de altísima calidad.

La historia, que mezcla diversos cuentos clásicos que en algunos casos la misma factoría del ratón ha llevado a la gran pantalla abundando en los tópicos propios de éstas fábulas, aporta aquí una visión diferente y fresca, con una moraleja final mucho más moderna y realista.

La espléndida escenografía y dirección de arte hacen realidad esos mundos de fantasía pero sin dejar de lado el aspecto teatral.

El trabajo de actores y actrices es espectacular, dando el toque justo de comicidad requerido y derrochando gusto musical en la interpretación vocal. En el elenco, encabezado por Meryl Streep y con la aparición testimonial de Jonny Depp haciendo de “El Lobo”, destacan especialmente Emily Blunt (la esposa del panadero) y los jóvenes Daniel Huttlestone (Jack y las habichuelas mágicas), quien ya hiciera de Gavroche en “Los Miserables” y sobretodo la sorprendente Lilla Crawford (Caperucita Roja), con un cuestionable físico pero con un talento desbordante.

Sin embargo, a mi modo de ver, lo mejor de todo es poder disfrutar de la labor de uno de los más grandes compositores de musicales vivo, Stephen Soundheim. No se trata de un autor al uso, discípulo de Oscar Hammerstein II, alcanzó su primer gran éxito por su trabajo como letrista en la obra maestra de Leonard Bernstein, “West Side Story”. No obstante, su calidad como escritor no va en detrimento de su talento compositivo, más al contrario, aún poniendo las notas al servicio del texto, consigue un estilo musical muy original, diferente al resto. Muestra de ello es su gran obra maestra “Sweeney Todd”.
Su dominio de la dramaturgia y su eclecticismo lo hacen capaz de abarcar gran variedad de géneros, desde los más ligeros, cercanos a la revista, hasta obras con un carácter más profundo, rozando la ópera contemporánea y pasando por el jazz o el Broadway clásico.

En “Into the Woods” las melodías intrincadas pero aparentemente naífs, se ven revestidas por sus atípicas armonías, contrastando así con el eufonismo característico de los cuentos de hadas y dándole un sabor mucho menos edulcorado.
Por tanto, un fastuoso espectáculo de teatro musical llevado a la gran pantalla, con contenido de moralizante cuento para adultos.
02/02/2015

miércoles, 4 de febrero de 2015

LA TEORÍA DEL TODO

La teoría del todo hace referencia a una hipótesis que explica y conecta en una sola todos los fenómenos físicos conocidos. Es la premisa de esta película que habla sobre uno de los científicos más brillantes de nuestro tiempo, pero que se centra principalmente en su faceta como hombre.

Narra, por tanto, la biografía de Stephen Hawking inspirada por las memorias “Travelling to Infinity: My life with Stephen” de Jane Hawking, su primera esposa y madre de sus tres hijos, con la que compartió 25 años de matrimonio.

El filme se mantiene en un buen tono general, sin abusar de recursos efectistas en los que poner de manifiesto el talento intelectual del protagonista. El guión recalca el aspecto romántico, la abnegación de su mujer y la entrega a la vida en pareja en la que destaca la manera con la que se afrontan las dificultades que se van encontrando en el camino.

Sin lugar a dudas, lo más significativo es la actuación de Eddie Redmayne, que realiza un trabajo impresionante desarrollando de forma magistral todo el proceso personal y degenerativo de la enfermedad que padece Stephen. La interpretación desde el punto de vista psicológico y físico es memorable, para mí, claro favorito a llevarse la estatuilla del Óscar de este año como mejor actor protagonista. El papel nos puede recordar al que ya hiciera Daniel Day-Lewis en 1989 en “Mi pie izquierdo” y que le valió el premio de la academia.

La labor de caracterización, a lo largo de los años que se van relatando, es igualmente asombrosa, dando la impresión de ver en pantalla al verdadero cosmólogo.

Subrayar la calidad de la banda sonora del islandés Jóhann Jóhannsson que, a pesar de utilizar un planteamiento estético nada novedoso, sí que deja una impronta melódica muy personal, con momentos de gran lirismo. Como curiosidad, señalaría el momento musical de la boda, que me recordó sobremanera a algunas de las composiciones de nuestro querido Antón García Abril.

Por tanto, un filme bastante correcto con una interpretación sobresaliente que pasará a la historia.

04/02/2015

jueves, 22 de enero de 2015

BIRDMAN O (LA INESPERADA VIRTUD DE LA IGNORANCIA)

Originalísima producción del excelente director mexicano Alejandro González Iñárritu, que parece seguir la estela de su compatriota Alfonso Cuarón en lo que a la carrera a los Óscars se refiere y al impacto que está causando su trabajo.

El filme asombra por emplear numerosos elementos que no son habituales, como el uso de larguísimos planos secuencia, que dificultan enormemente el rodaje (no así el montaje) pero que lo dotan de un aspecto muy teatral. Recurso muy bien utilizado teniendo en cuenta que se trata de un filme que muestra los entresijos del mundo de la farándula.

La cámara se coloca, generalmente, a la altura de la mirada con movimientos muy orgánicos, para hacer partícipe al espectador de todo como si fuera un miembro más del reparto, siendo testigo directo de la historia. Se sitúa en algunos momentos tan cerca de los actores (con una ligerísima deformación tipo ojo de pez) que da la impresión de que pudiera llegar a agobiarles, aunque esta sensación no se deja ver en ningún momento por parte de los intérpretes, el director sugiere querer mostrarnos los pensamientos más profundos de los personajes.

Es divertido el juego de ambigüedad narrativa que nos ofrece Iñárritu al mezclar lo objetivo y lo subjetivo, la realidad con la ficción, estableciéndose una curiosa complicidad con el público pero que a veces pretende confundir al no diferenciar claramente una cosa de otra y abriéndose así a diversas lecturas.

Es notorio que el peso de la película recae sobre las interpretaciones, de ahí que se haga fundamental verla en versión original para apreciar y juzgar de forma justa este aspecto. Con la copia doblada que llega a la mayoría de nuestros cines no podemos más que intuir la calidad de dicho trabajo.

Diría que uno de los objetivos principales del filme ha sido recuperar a una vieja gloria del panorama hollywoodiense como Michael Keaton. Debido a la analogía que se produce entre la vida de Keaton y la de su personaje Riggan Thomson, que a su vez también interpretó en su día a un exitoso héroe de acción, en este caso Birdman, y puesto que se hace referencia directa a actores reales que sí se relacionan con su verdadera encarnación de superhéroes, deberían haber sido más valientes y haber llamado directamente al protagonista Michael Keaton y a su álter ego, Batman.

He dejado para el final el que para mí es el elemento definitivo más insólito de todos, la banda sonora. Realizada por el percusionista mexicano Antonio Sánchez, está compuesta casi en su totalidad por ritmos de batería en los que se alterna un lenguaje musical vanguardista con estilos rítmicos más propios de este instrumento. Ya desde el comienzo, en los no menos singulares títulos de crédito, apreciamos que se pretende imitar el revoloteo de un pájaro enjaulado, metáfora de lo que ocurre en la mente del protagonista. De este modo, se convierte en un magnífico indicador psicológico, siendo en ocasiones regular y en otras totalmente caótico. Solo cuando éste se siente de nuevo encumbrado por la gloria que fue, suena un maravilloso fragmento orquestal tomado de la sinfonía nº 2 en Mi menor, opus 27 de Rachmaninov.

Desde luego que escuchar la banda sonora en un disco puede resultar duro, pero en la película funciona bastante bien y supone una bocanada de aire fresco en un campo que está abusando demasiado de tanto piano minimalista y de tanta orquesta enlatada. Es difícil encontrar hoy día un trabajo con personalidad y alma que no suene a lo mismo de siempre y ésta es una apuesta audaz y novedosa.

Todo esto sería maravilloso si no fuera porque la historia me pareció carente de interés y el personaje principal un tibio pusilánime. El guión es pretencioso y se pierde en largos diálogos que me aburrieron en su mayoría. Sólo en momentos puntuales, como los del vuelo, mis ojos adquirieron una mayor redondez.

Que el papel que encarna Michael Keaton me resulte de los menos atractivos es un “pequeño” inconveniente, teniendo en cuenta que se trata del protagonista. A pesar de eso, no me extrañaría que le concedieran el Óscar, ya que el problema no es interpretativo sino de cómo está construido el personaje. Mucha más personalidad y fuerza me transmitió el de Edward Norton e incluso el de Emma Stone.

Se echan mucho de menos más momentos y situaciones de comedia disparatada. La sensación claustrofóbica que puede llegar a provocar al desarrollarse en los mismos espacios cerrados y esa pérdida de la noción temporal que suscitan las numerosas repeticiones, la hacen más pesada aún. No obstante, los pocos exteriores que hay están muy bien rodados y dan mucha sensación de realidad, se pueden respirar las calles de Manhattan.

En definitiva, un ejercicio cinematográfico muy interesante pero con pocas dosis de diversión y entretenimiento, aunque estoy seguro que con ese ambiente bohemio teatral y su aire intelectualoide, será del gusto de cualquier cultureta que se precie.

22/01/2015

jueves, 15 de enero de 2015

INVENCIBLE (UNBROKEN)

Segunda película de Angelina Jolie como directora, con guión de los hermanos Cohen, está basada en la historia real de Louis Zamperini, una joven estrella del atletismo estadounidense de origen italiano, que ve truncada su carrera deportiva por servir en la segunda guerra mundial.

Con una estética muy atractiva y cuidada, el filme comienza con mucha fuerza, abriendo con una secuencia bélica aérea para trasladarnos después a la infancia y juventud del protagonista. El ritmo narrativo es bueno hasta que se detiene demasiado en la escena de la balsa (que recuerda bastante a “La vida de Pí”). Bien es cierto que la directora ha querido transmitir esa sensación de desesperanza dilatando dicha parte del metraje, pero retiene demasiado su agilidad inicial y no la recupera después.

Personalmente hubiera preferido que la película narrara la biografía completa de este personaje y que fuera más dinámica, con episodios más impactantes y épicos, aunque los tiene, y también con más deporte y menos guerra, pero quizás se han querido ceñir a la realidad y a la parte más impactante de su vida. Se centra, por tanto, en su cautiverio en un campo de prisioneros japonés y en este sentido se convierte un poco en una “americanada”, con un malo malísimo (japonés) y un bueno tan valiente y fuerte que parece un superhéroe (americano). Aunque tal vez, como suele pasar, la realidad supere a la ficción.

Varios pequeños detalles me llamaron la atención. Por un lado el extraño modo en el que les crecía la barba a dos de los náufragos que llevaban en una balsa en altamar 47 días. Por otro, que los cortes de pelo de los soldados del campo de prisioneros estuvieran perfectos y con estilo. Señalar también el tinte negro tan cantoso del protagonista, seguramente para hacerlo más italiano.

La música, a cargo de uno de los mejores compositores de cine de los últimos años que posee ya su sello propio, el francés Alexandre Desplat, paradógicamente se acerca en ciertos momentos a estilos más americanizados como los de John Williams o James Horner.

En general, se deja ver bastante bien y tiene un maravilloso mensaje final absolutamente ejemplarizante.

02/01/2015